Jessica Calderon

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¿Bueno, y qué es una fortaleza?

Considerando que las fortalezas son su fuente de ventajas competitivas personales, es indispensable saber qué fortalezas tiene para poder desarrollarlas y apoyarse en ellas para su crecimiento.

Comenzaré explicando qué es una fortaleza. Fíjense en un detalle, siempre uso la palabra fortaleza, no la palabra habilidad. Hay una razón para ello y es que no es lo mismo una habilidad que una fortaleza, aunque si están relacionadas.

Las fortalezas tienen dos componentes:

Fortaleza

La habilidad o el talento nato.

Usted nació con ciertas habilidades o talentos que hacen que ciertas actividades se le faciliten. Poniéndolo en el nivel más simple, podríamos hablar de la habilidad de cantar o de la habilidad de componer música. Estas habilidades nacen con las personas. Desde luego hay que trabajar en ellas para desarrollarlas y puedo asegurarle que una vez que usted comienza a trabajar en el desarrollo de una habilidad irá encontrando muchas habilidades nuevas que están relacionadas. Sin embargo debo aclarar que tener un talento no significa  necesariamente que este talento sea una  verdadera fortaleza.

El interés o pasión.

En este punto es donde se causa la confusión y es una de las razones por las que las personas no desarrollan sus fortalezas. Fíjese que en el punto anterior mencione que la base de una fortaleza es la habilidad o talento, es decir, si no hay habilidad no habrá fortaleza. Sin embargo debe haber algo más, y ese algo es el gusto o pasión por emplear esta habilidad. Esto significa que a usted le debe gustar lo que hace. Hay muchas personas que hacen ciertas actividades de forma aceptable o bastante bien, pero que no les gusta hacerlas. Lo que sucede en ese caso es que al finalizar la actividad la persona se siente  cansada o exhausta. Por el contrario, cuando trabajamos en una fortaleza, aunque sea difícil y requiera concentración, al finalizar, aunque nos sintamos físicamente cansados, emocionalmente nos sentiremos energizados y en muchos casos orgullosos o rebosantes por el resultado.

De repente usted se va a preguntar, ¿Y por qué deben existir los dos, no es suficiente con tener talento?

En mi opinión, el interés o la pasión son tan importantes como el talento, porque la pasión es como el combustible que nos motiva a seguir haciendo algo hasta que lo dominamos o hacemos muy bien. Por el otro lado, considere algo en lo que usted es habilidoso, pero que realmente no disfruta hacer. En ese caso usted no dedicará el esfuerzo para desarrollar la habilidad y aunque tenga talento, no se destacará.

Entonces, en forma sencilla, podríamos decir que una fortaleza es una habilidad para la que usted es muy bueno y al mismo tiempo le encanta.

Lamentablemente no hemos sido educados para identificar nuestras fortalezas, irónicamente, dado que las fortalezas son parte de nuestra naturaleza, nos es muy difícil identificarlas. Digamos que son como nuestra segunda piel.

El día de mañana analizaremos cómo identificar sus fortalezas y daremos algunos ejemplos.

¿Tienes alguna pregunta? Espero tus comentarios.

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Alcanza un nivel de resultados superior

Hay una gran diferencia en querer algo y comprometerse a lograr algo. Por ejemplo: ¿Cuántas personas quieren un ascenso, fundar su empresa, un aumento sustancioso o crecer a otro nivel profesional? Muchísimas.

Ahora, por el otro lado, ¿Cuántas personas están dispuestas a hacer lo necesario para lograrlo? Muy pocas.

Esa es la diferencia entre querer y comprometerse.

Si realmente quieres llegar a otro nivel, es decir, a lograr un ascenso sustancial en la empresa, a abrir tu propio negocio, o lograr un nivel mucho más elevado en tus ventas actuales, lo primero que debes hacer es comprometerte realmente a lograrlo.

Comprometerse significa tomar una decisión y no dar vuelta atrás, significa que no hay plan B. Significa también, que aunque tome mucho tiempo, no renunciaras.

Una vez que estés comprometido debes dar el siguiente paso, que es comenzar a pensar en un nuevo nivel mental que te permita conocer a otras personas, experimentar situaciones que te obliguen crecer y tomar riesgos que te lleven a otro nivel.

Lo cierto es que para obtener algo que nunca has tenido, debes hacer algo que nunca has hecho.

Ponte a pensar, no vas a poder lograr un ascenso si sigues haciendo lo que siempre haces. No vas a poder abrir tu empresa si sigues pensando que hay que esperar el momento correcto. Tampoco vas a duplicar o triplicar tus ventas si no conoces nuevos clientes.

La formula es sencilla, si quieres llegar a un nuevo nivel de resultados debes comenzar haciendo dos cosas:

  1.     Decidirte y comprometerte.
  2.    Exponerte a hacer cosas que nunca has hecho y que te permitan alcanzar a lugares a donde nunca has llegado.

La decisión es tuya.

 

 

Planifique su trabajo y trabaje su plan

Uno de los factores esenciales que distinguen a las personas que logran grandes resultados de la que no, es el hecho de que los triunfadores planifican sus actividades en forma intencionada.

Desde luego la mayoría de las personas comprenden que es necesario planificar los proyectos y actividades del trabajo para lograr resultados, pero pocos comprenden que para tener un verdadero crecimiento personal, profesional, laboral o empresarial,  la planificación debe ser incorporada a la vida diaria.

Esto significa que no debemos limitarnos a planificar las actividades laborales, sino que debemos disciplinarnos para ser capaces de planificar nuestra vida diaria. Esta planificación debe incluir desde luego aspectos laborales, pero no limitarse a ellos.

Por ejemplo, en la planificación se pueden incorporar las metas relacionadas a la salud, finanzas, crecimiento personal, formación educativa, crecimiento profesional y desarrollo espiritual.

Es importante resaltar que para que sea efectiva, esta planificación debe convertirse en una actividad incorporada a nuestra rutina diaria. Muchas personas hacen el esfuerzo de escribir el plan de trabajo para un año entero para luego guardarlo en un archivo y no lo vuelven a ver hasta al final del año.

Para que la planificación efectiva es importante comenzar con un plan general, pero luego trasladar a las actividades planificadas a un marco de tiempo mensual, semanal y diario.

Esto significa que además de hacer un plan anual, hay que hacer un plan mensual que defina las metas específicas del período, analice las del mes pasado e incorpore las correcciones.

Este plan mensual se debe revisar cada semana, preferiblemente el domingo, para identificar las actividades que se llevarán a cabo en la semana.

Finalmente, cada día en la mañana y antes de comenzar las actividades del día, se debe revisar la lista de actividades pendientes del día y en la noche hacer la lista de pendientes del  día siguiente.

Suena un poco complejo, pero te puedo asegurar que lo más difícil es comenzar. Haz la prueba y pronto podrás ver los resultados de una vida planificada con intención.

Hay que aprender a decir NO

A algunas personas se nos hace sumamente difícil tener que decir que no cuando alguien nos hace una petición, nos pide un favor o nos impone una actividad.

Además de vivir sobrecargados de trabajo, a los que se nos dificulta decir que NO caemos en el peligro de no ser muy productivos, porque en lugar de cumplir con lo que nos corresponde desviamos muchas horas “ayudando” a los demás.

Desde luego que es importante ser una persona colaboradora, dispuesta y que ayuda en forma oportuna. Pero si hacemos un alto y analizamos el mundo, nos vamos a dar cuenta que todos ocupamos ayuda en algo. Así, podemos pasar incontables horas resolviendo los asuntos de otros mientras descuidamos los nuestros.

Cada uno de nosotros ha sido llamado a cumplir un propósito único y especial en esta vida. No podemos deshonrar este propósito, dejándolo de lado por no poder decir que no a las peticiones de otros.

Y aun así es difícil decir que no, porque uno teme lastimar a la otra persona.

Hace poco leí un artículo en el que Michael Hyatt compartía su fórmula para aprender a decir no.

La fórmula consiste en tres pasos sencillos: SI, NO, SI.

  • SI: Comience diciéndote si a ti mismo y a tu derecho a proteger tu propósito, al mismo tiempo afirma a la otra persona haciéndole saber que comprendes su necesidad y que es importante su petición.
  • NO: Continúa con un NO enfático, teniendo mucho cuidado de no dejar las puertas abiertas a una respuesta ambigua, por ejemplo, un NO PERO.
  • SI: Termina afirmando la relación y ofrece una sugerencia u otra solución a la petición de ayuda.

Lo cierto es que hay que practicar, hasta que logres decir NO con toda la gracia y seguridad del mundo.

 

 

Imagen cortesía de: © pedrolieb – Fotolia.com